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jueves, junio 24, 2010

De viñeta a Viñeta: Para el Rastro

Qué pasaría sí tu abuelo, antaño dibujante célebre, aún tuviera historias inéditas nunca publicadas, y estas fueran encontradas por ti en el desván de tus padres, con la etiqueta para vender en el rastro a precio de saldo.


Esa es exactamente la pregunta que se hace Ingrid, la protagonista de Para el Rastro, cuando encuentra la antigua carpeta de su abuelo, con las únicas páginas que nadie quiso en su momento, resultando ser su herencia artística.

Ingrid es la nieta ficticia del dibujante Rubén del Rincón, que en boca de Ingrid realiza un recorrido por su carrera artística y comercial con aquellas historietas e ilustraciones, algunas inéditas, a lo largo de sus colaboraciones en las revistas Kiss Comix y El Víbora (La cúpula), en el mercado francés dentro de la revista Lanfeust Mag, o su participación en el tomo Love Express del tristemente desaparecido Santi Navarro, entre otros.


Lo que bien podría ser una recopilación de historias e ilustraciones sueltas sin pies ni cabeza, se convierte en un testamento gráfico de la evolución artística y personal de Rubén, dividido en seis capítulos (más epilogo), pasando por sus primeros trabajos para concursos y editoriales, historias de complemento inéditas nunca publicadas en los álbumes recopilatorios de sus historias eróticas o de aventuras fantásticas y futuristas, además de proyectos fallidos que en un futuro pueden que se hagan realidad.

El nexo de unión entre las diferentes historietas, son unos textos introductorios dónde Rubén relata la historia que hay detrás de cada trabajo, su esfuerzo y posterior alegría o decepción, explicaciones necesarias para hilvanar y crear el tomo. Bajo el punto de vista de Ingrid, estos textos son la excusa necesaria para tratar de hacer todo lo posible para dar a conocer el trabajo perdido de su abuelo.

El trazo ágil de Rubén resulta todo un descubrimiento en aquellos que desconozcan su trabajo, desapercibido sobre todo para el lector habitual de superhéroes y Manga, nada ajeno para aquellos que han seguido su trabajo en el mercado franco belga en títulos como RGH (Robots Gigantes Homicidas) o Yolán el Terrible (ambos publicados por Glénat) o han disfrutado de su destreza al ilustrar bellos cuerpos femeninos en Nassao Views y Mesalina dentro de la revista Kiss Comix.


Con independencia del tipo de historia que deba ilustrar, Rubén demuestra en Para el Rastro un sinfín de recursos artísticos y estéticos, demostrando su habilidad para adecuarse a cada situación, pero siempre con un punto humorístico, equilibrando la historia y su resolución final.

Un verdadero descubrimiento, sobre todo para aquellos que bebemos las mieles de nuestros autores al otro lado del charco, dibujando las aventuras de héroes de múltiples colores, y desconocemos el otro legado artístico que dejan al otro lado de los Pirineos.

1 Comments:

Blogger Pico de Oro said...

Ey! De repente tengo ganas de leerlo. Historias cortitas, comprimidas para leer a ratitos.

Besines.

junio 30, 2010 10:12 a. m.

 

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