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domingo, enero 29, 2006

Semana internacional del traje de Gorilla



Esta es mi pequeña aportación a la Semana Internacional del traje de Gorila.
Los crímenes de la Rue Morgue, de Edgar Allan Poe, es el primer relato donde aparece la figura de Auguste Dupin, origen del detective analítico en la novela policíaca.
Fragmentos tomados de la colección Tus Libros de ediciones Anaya.






El cuerpo de la joven estaba muy magullado y lleno de excoriaciones. Se explican suficientemente estas circunstancias por haber sido empujado hacia arriba en la chimenea.
El cuerpo de su madre estaba horriblemente mutilado.
Tenía todo el cuerpo con espantosas magulladuras y descolorido. Es imposible certificar cómo fueron producidas estas heridas.
Cuando el testigo la vio, la cabeza de la muerta estaba totalmente separada del cuerpo y, además, destrozada. Evidentemente, la garganta había sido seccionada con un instrumento afiladísimo, probablemente una navaja barbera.
La imposibilidad de salida por los ya indicados medios es, por tanto, absoluta. Así, pues, no nos quedan más que las ventanas.
Fijados bien en nuestro pensamiento los puntos sobre los cuales yo he llamado su atención: la voz peculiar, la insólita agilidad y la sorprendente falta de motivo en un crimen de una atrocidad tan singular como éste...
Había en el hogar unos espesos mechones de cabellos grises humanos. Habían sido arrancados de cuajo.
De los dedos rígidamente crispados de madame L’Espanaye he desenredado este pequeño mechón. ¿Qué puede usted deducir de esto?
- Dupin, - exclamé, completamente desalentado - ¡qué cabello más raro! No es un cabello humano.
...al volver de una francachela celebrada con algunos marineros, encontró al animal en su alcoba. ...Se hallaba sentado ante un espejo, teniendo una navaja de afeitar en una mano. Estaba todo enjabonado, intentando afeitarse, operación en la que probablemente había observado a su amo...
Cuando el marinero miró al interior, el terrible animal había asido a madame L’Espanaye por los cabellos, que en aquel instante tenía sueltos, por estarse peinando, y movía la navaja ante su rostro, imitando los ademanes de un barbero.
Sus extraviadas y feroces miradas se fijaron entonces en la cabecera del lecho, sobre la cual la cara de su amo, rígido por el horror, apenas se distinguía en la oscuridad. La furia de la bestia, ... , convirtióse instantáneamente en miedo. Comprendiendo que lo que había hecho le hacía acreedor de un castigo, pareció deseoso de ocultar su sangrienta acción... Por fin, apoderóse del cuerpo de la joven y, a empujones, lo introdujo por la chimenea ...

Bizácoras

2 Comments:

Blogger Pepe Pedro said...

Joder, voy a tener que leerme el libro.

enero 30, 2006 1:23 p. m.

 
Blogger Pussy Galore said...

Feliz semana del traje gorila!

enero 30, 2006 4:38 p. m.

 

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